- Alerta (¿Epidemiológica?)
Hay evidencia de un aumento de la crisis psicológica juvenil en el continente americano. La salud mental de adolescentes y jóvenes atraviesa un proceso de desestructuración creciente y acelerada. Según un estudio de gran escala publicado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS, 2026) en la revista The Lancet Regional Health – Americas, el suicidio se consolida trágicamente como la tercera causa de muerte entre personas de 10 a 24 años.
Durante el año 2021, un total de 18.157 adolescentes perdieron la vida por esta causa.
A lo largo de las últimas dos décadas (2000-2021), la tasa de mortalidad por suicidio en este grupo de edad registró un drástico incremento del 38%. Este crecimiento representa un ritmo significativamente más rápido que el observado en la población general. La región muestra estos últimos años que las tasas de mortalidad por suicidio continúan con una clara tendencia al alza. El informe destaca aspectos de profunda preocupación. Por ejemplo, el incremento más acelerado y preocupante se ha detectado en la franja de mayor vulnerabilidad: los niños y adolescentes de entre 10 y 14 años.
- Factores
El estudio de la OPS/OMS destaca que el sufrimiento mental en la juventud no es un fenómeno aislado, sino el resultado de múltiples factores. Se destacan:
- Manifestación Precoz de Trastornos de Ánimo: Episodios graves de depresión y ansiedad clínica que aparecen en etapas cada vez más tempranas del desarrollo evolutivo.
- Exposición a Entornos Digitales y Cibera-coso: La hiperconectividad continua exponiendo a los jóvenes a dinámicas de comparación social tóxica, acoso virtual, aislamiento físico y distorsiones en la construcción de su identidad.
- Presión Social y de Rendimiento: Exigencias desmedidas de éxito académico y personal en sociedades marcadas por la incertidumbre económica y la precariedad de proyectos a futuro.
- Consumo de Sustancias y Acceso a Medios Letales: Una mayor prevalencia en el consumo problemático de alcohol y drogas como mecanismo des-adaptativo frente al dolor emocional, sumado al acceso facilitado a medios nocivos.
- Miradas y Propuestas
Esta crisis de la salud mental en jóvenes y adolescentes refleja las limitaciones del enfoque biomédico y psiquiátrico habitual, y la necesidad de nuevas miradas, enfoques y prácticas.
Desde una mirada humanista no es correcto abordar el sufrimiento psíquico juvenil únicamente mediante la patologización, el etiquetado diagnóstico o solamente la prescripción farmacológica. Esto reduce un problema humano profundo a un simple desequilibrio neuroquímico. Puede cumplir una función temporal de contención de una crisis aguda pero no resuelven la causa profunda: el vacío existencial, la pérdida de sentido vital y la desconexión afectiva.
Una mirada superadora del modelo habitual se propone en los recientes “Cuadernos para Humanizar la Salud” (2026) y más específicamente en el “Cuaderno de Salud Mental”, donde se advierte que el sufrimiento mental en la sociedad contemporánea proviene de una profunda crisis de significado. Los jóvenes se encuentran inmersos en un sistema social altamente individualista y competitivo que ofrece abundancia de medios técnicos pero una alarmante escasez de herramientas preventivas, propósitos trascendentes y de espacios genuinos de comunicación interpersonal.
- Propuesta Integral desde la Psicología del Nuevo Humanismo
Frente a la urgencia de respuestas preventivas y transformadoras, el Cuaderno de Salud Mental elaborado por REHUNO Salud (www.rehunosalud.org) propone una serie de herramientas basadas en la Psicología del Nuevo Humanismo y direccionadas al desarrollo personal y espiritual que capacite a los jóvenes con herramientas concretas para comprender y transformar aquello que genera sufrimiento mental y debilidad emocional.
- Algunas herramientas y prácticas (extraídas del “Cuaderno de Salud Mental” elaborado por REHUNO Salud)
• Practicar la relajación diaria: Si dedicas unos minutos al día a relajar cuerpo y mente, a la distensión física y a la mental, se reducirá el estrés y mejorará la claridad emocional.
• Atención plena en lo cotidiano: Si observas tus pensamientos y emociones, sin juzgarlos, y cultivas una atención distendida, evitarás quedar atrapado en ensueños y automatismos. Tu vida cotidiana será más clara y las dificultades no te manejarán.
• Agradecer lo positivo: Si agradeces diariamente las situaciones positivas, por pequeñas que sean, irás acumulando en ti sensaciones de bienestar y se fortalecerá tu perspectiva optimista.
• Visualizar las soluciones: Si usas imágenes mentales claras y emocionalmente bien cargadas para proyectar soluciones a problemas, visualizarás con detalle tales soluciones y las sentirás como posibles. Prueba a jugar con tus imágenes mentales.
• Actuar con coherencia: Alinear pensamiento, emoción y acción es un camino hacia la felicidad. Esta surge de la coherencia interna y de tratar a otros como quisieras ser tratado.
• Seguir los «Principios de la Acción Válida»: Estas referencias son muy interesantes para tu vida si buscas esa coherencia interna:
a. No forzar situaciones para que no se vuelvan en contra en el futuro.
b. Si no perjudicas a otros, puedes actuar con libertad.
c. Tratar a otros como a uno le gustaría ser tratado es fundamental.
Y un par de consejos: eleva tus deseos hacia metas constructivas y positivas; observa las situaciones sin juicios ni valoraciones, una actitud que limpia nuestra mente y nos devuelve la claridad.
• Más Principios de Acción Válida:
a. Aceptar la evolución de las cosas cuando ésta es inevitable.
b. Hacer cada cosa como un fin en sí mismo, hacer camino, y no obsesionarse con la meta.
c. Comprender los problemas en profundidad antes de querer resolverlos.
d. Llevar todos los aspectos de tu vida en equilibrio.
• Hacer un pedido cuando surja la necesidad: En aquellos momentos en los que hay dificultades, pedir en nuestro interior por uno mismo o por los seres más queridos hará que los sentimientos positivos acumulados en el Agradecimiento vuelvan a uno, haciendo que las dificultades se experimenten de una manera más liviana.
• Mantener las prioridades claras: Si revisas periódicamente el tiempo y la energía que dedicas a tus actividades, y observas si están alineados con lo que realmente valoras y quieres, podrás ajustar tu rutina para reducir las contradicciones.
• Aprender del fracaso: Los fracasos revelan los ensueños y las expectativas ilusorias. En lugar de evitar o negar el fracaso, puedes utilizarlo para ganar en criterio de realidad y replantearte tus proyectos con mayor fundamento.
• Practicar la reconciliación: Ante los conflictos en las relaciones personales, puedes tratar de comprender en profundidad (y sin culpa) lo ocurrido. Si buscas esa reconciliación con las personas que te han herido, podrás liberar resentimientos y abrir tu futuro, ganando en libertad.
• Cultivar el «dar» sobre el «recibir»: La energía que compartes con otros (ayuda, apoyo, solidaridad) te fortalece más que la acumulación de acciones que solo acaban en ti. Si cultivas el «dar» tendrás una fuerza imparable y te sentirás libre y feliz.
«… Poniendo todo en función de la salud y la educación, los complejísimos problemas económicos y tecnológicos de la sociedad actual tendrán el enmarque correcto para su tratamiento.» (Carta a mis Amigos. Silo, 1990)
Referencias: se puede descargar el “Cuaderno de Salud Mental” desde la web de REHUNO Salud, desde el enlace: www.rehunosalud.org
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