REHUNO Salud comparte la primera de una serie de tres notas bajo el título: Fitoterapia, conocimientos y experiencias. Se trata de reflexiones que nos acercan las palabras de Horacio Mesón, el autor, especialista en esta ciencia milenaria, que partiendo de sus memorias y experiencias personales nos invita a profundizar en el tema.

Por Horacio Mesón

La tarea es escribir sobre “Fitoterapia” y la pregunta es: ¿Por dónde comienzo? Hay tanto para contar y transmitir, descubrimientos, encuentros, bienestares, experiencias propias y ajenas. Muy interesante. Tantas caídas en cuenta en esta última década, tanto valor agregado.

A mí me parece que lo más importante es que se sepa que Fitoterapia hacemos todos/as y que nuestro vínculo con los vegetales es tan antiguo como nuestra existencia. El Reino Vegetal ha estado y está a nuestro servicio desde siempre y para nada hemos sido ni somos recíprocos.

¿Por qué digo Fitoterapia hacemos todos?

Desde pequeño cuando imitaba a mis mayores, en este caso mis abuelos maternos. Cortaba de un cantero húmedo de la casa unas hojas de Hierba Buena (variedad de menta), las colocaba en un recipiente pequeño o mediano y le agregaba agua. En este caso jugaba con agua fría, pero se le vierte agua caliente a una temperatura anterior al hervor dejándola reposar unos minutos. Luego se toma a temperatura agradable.

Esto es una infusión y los principios activos de esta planta estaban enfocados en este caso a solucionar el dolor de estómago, algún cólico por indigestión seguramente.

Recuerdo cuando mi abuela me aplicaba con un paño sobre los ojos una ya tibia infusión de Romero. Eran lavajes que otras veces me realizaba con Cola de Caballo, funcionando ambos como desinfectantes por unas presuntas conjuntivitis o algo similar.

Las cataplasmas son otra manera de utilizar esta terapia o disciplina; por un pequeño desgarro inguinal de niño me aplicaron hojas de Malva macerada o hervida (ya tibia) sobre la zona afectada.

Sucede que en casa se hablaba siempre bien de las plantas, se destacaban sus virtudes y atributos.  A esta última (la Malva) se la podía encontrar en cualquier terreno baldío, en una vereda, a los costados de las vías del tren, etc. Era una ceremonia ir a recolectar estas plantas Sagradas, era también un rito que se hacía con afecto y pulcritud.

Por aquellos años las visitas o paseos a algún campo o tambo eran una aventura y allí aprendí a ver un mundo que generalmente la gente no ve. Plagado de plantas con propiedades curativas, hoy lo sigo haciendo cada tanto.

Antonio, mi abuelo, se preparaba unos brebajes de ajo y alcohol tremendos. Los tomaba por la mañana y su aliento lo delataba, era para la presión sanguínea.

Este preparado se llama Tintura Madre que no es más que una solución hidro-alcohólica con los principios activos de algún vegetal. El alcohol funciona como un solvente extractivo de las propiedades de lo que se sumerja en él durante un tiempo, dos o tres semanas. Lleva un simple procedimiento.

O vaporizar Eucaliptus o Tomillo para las vías respiratorias, bronquios y pulmones quien no lo ha hecho. Hace más de cuatro mil años los egipcios vaporizaban distintas vegetales arrojándolos sobre piedras calientes y de manera ritual. Eran ceremonias curativas y la vaporización es una técnica. Por ejemplo, arrojaban “cogollos” o flores de Cánnabis sabiendo hoy que gracias a sus cannabinoides producían y producen una persistente sensación de bienestar y mucho más que eso.

Hacer Aceite de Cánnabis, o ungüentos o pomadas es hacer Fitoterapia. Hay una especialidad que es la Fito cosmética; hay tanto para decir.

Fitoterapia es un término acuñado por el médico francés Henri Leclerc a principios del siglo XX, un neologismo formado a partir de dos vocablos griegos: phytón (planta) y therapeía (tratamiento). Etimológicamente se refiere al tratamiento de las enfermedades con plantas.

Consiste en el tratamiento de las dolencias con los recursos que nos ofrece la naturaleza a través de los vegetales. No es una terapia moderna y surgió ante la imperiosa necesidad de recuperar y mantener la salud. No es una terapia exclusiva del ser humano, los animales también aprovechan las virtudes de muchos vegetales para mejorar su salud.

Vemos que el Reino Vegetal no solo es el primer eslabón de la cadena trófica, proveyendo de alimento a herbívoros y omnívoros; sino también es el principal proveedor de remedios para los problemas de salud del Reino Animal.

Buscar los orígenes de la Fitoterapia es perderse en los tiempos. Lo que sí es curioso es la manera con la que todas las culturas antiguas encontraban las plantas con las propiedades adecuadas para cada afección. Carecían de las técnicas instrumentales y analíticas que en la actualidad utilizamos en nuestros laboratorios.

Hoy es difícil de entender esto porque no se tiene esa mirada integral u holística sobre la vida y la existencia. Tampoco el culto devocional hacia la Madre Tierra y todos sus habitantes no importe “su reino”. Nada se desentendía de ese sentimiento profundo y trascendente.

Gracias a ese vínculo que fui profundizando cuando por imperiosa necesidad con mi cuerpo muy enfermo hice uso de la Fitoterapia; a partir de ella pude conectar con lo esencial de cada planta, de cada ser. Por distintos medios y con distintos procedimientos pude llegar casi hasta el espíritu da cada una de ellas. Y cuando pude acariciar su esencia pude acariciar mi alma.

Continuará…

Hasta aquí las palabras del autor para esta primera nota.

Quien quiera comunicarse con él, pueden escribirle a: horaciomeson@yahoo.com.ar