Hacia una psicología del Nuevo Humanismo

Entrevista a Victor Piccininni, autor de diversos estudios acerca de la psicología del Nuevo Humanismo. Entre otros: “Acerca del trabajo con la atención”, “Acerca de las Experiencias Guiadas” y “Experiencias de Reconocimiento”. Es también investigador del Centro de Estudios Humanistas.

Rehuno: Victor, ¿Qué caracteriza a la psicología del Nuevo Humanismo y en qué se diferencia de otras corrientes psicológicas?

Victor Piccininni: La corriente conocida como Psicología del Nuevo Humanismo fue creada por Silo y luego se han ido sumando otros aportes basados en su enseñanza: www.silo.net.

Uno de los aspectos relevantes de esta psicología (entre muchos otros que podríamos conversar en otra oportunidad), es la propuesta de trabajar y explorar lo que denominamos como espacios “profundos” de la conciencia y de la interioridad humana. En esos espacios profundos (a veces también llamados «trascendentales») se encuentran las experiencias ligadas al sentido de la vida, la muerte, la trascendencia… Y todas aquellas experiencias ligadas a lo «sagrado» que muchas veces no son tenidas en cuenta como aspectos relevantes por otras corrientes tradicionales.

Rehuno: ¿Cuál es la situación de la conciencia humana desde el punto de vista de la psicología del Nuevo Humanismo?

Victor Piccininni:Los acontecimientos en todas las latitudes del mundo señalan un desborde de la violencia en todos los campos del hacer humano.

La falta de referencias claras genera desorientación en los individuos y en las poblaciones en general.

La situación de desorientación y contradicción interna que viven los individuos se experimenta como sufrimiento mental y este sufrimiento se traslada a otros y se realimenta en sí mismo generando una crisis general de “sentido en la vida”.

Esta situación de desestructuración acelerada de la sociedad y los individuos es también reflejo de una desestructuración acelerada de la conciencia humana, generándose una espiral creciente de crisis personales y desbordes psico-sociales que no pueden ser previstos ni comprendidos.

Rehuno: Y, ¿Cómo puede ayudar dicha psicología a resolver la desorientación y la contradicción?

Victor Piccininni: Queremos remarcar la afirmación de que esta sensación de “desestructuración de la conciencia humana”, este proceso actual de pérdida de referencias y fuerte desorientación,  es parte de un proceso evolutivo, un proceso de “crisis de crecimiento”, donde la conciencia busca respuestas y referencias que no parece encontrar en el sistema de creencias actual.

Es el momento del “fracaso interno” que en algunos casos lleva a la desesperación y a la angustia, en otros a nuevos intentos pero manteniendo el mismo esquema de respuestas y por ende nuevamente al fracaso, y en algunos otros comienza una reflexión profunda que los impulsa hacia nuevos horizontes.

Es la época del “alma desilusionada” que tan bien describiera Ortega y Gasset.

O como señalará Jaspers en una de sus obras: “En las situaciones límites o bien hace su aparición la nada, o bien se hace sensible lo que realmente existe a pesar y por encima de todo evanescente ser mundanal”.

Rehuno: Concretamente, ¿cuál es la propuesta para superar el sufrimiento y dar sentido a la vida?

Victor Piccininni: Para esbozar una propuesta deberemos en primer lugar, intentar aclarar cuál es el origen de dicha situación de sufrimiento, y a partir de allí reflexionar sobre un posible camino a seguir.

La raíz del sufrimiento humano reside en el temor. Temor a la enfermedad, temor a la pobreza, a la soledad y a la muerte.

Superar el sufrimiento, comprender el hecho de la muerte y alcanzar la trascendencia, son los temas que anidan en la profundidad del alma humana desde los tiempos más remotos.

Son los “temas fundamentales” de la existencia humana a los cuales está íntimamente ligado el “sentido de la vida”.

Podrá uno reconocerlos u ocultarlos. Podrá uno hacer mil cosas para “distraer” su conciencia de estos temas profundos, pero ellos estarán siempre allí esperando, lanzando sus señales, pidiendo y reclamando nuestra atención.

El ser humano no podrá liberarse del sufrimiento interno profundo sino asume con prontitud y explora en sí mismo estos temas.

La superación del sufrimiento mental, la comprensión del hecho de la muerte y la posibilidad de alcanzar la trascendencia, son temas que deben ser tomados y tenidos muy en cuenta por los profesionales de la Psicología que asumen el desafío de profundizar su aporte a la liberación humana.

Los porcentajes de la población mundial que sienten en sí mismos esta “desestructuración interna”, que no les permite vivir en las condiciones que quisieran, crecen exponencialmente. Los desbordes psicológicos individuales y sociales crecen en todas las latitudes.

Rehuno: En este contexto social, ¿cómo interpretas la situación actual de los profesionales de la psicología que hacen su esfuerzo por ayudar a otros?

Victor Piccininni: Los mismos profesionales y estudiosos, se sienten a veces avasallados por una problemática existencial que no puede ser tratada ni respondida desde los parámetros y esquemas en que ellos fueron formados.

Como dice Salvatore Pulleda en su obra “Interpretaciones Históricas del Humanismo”: “un psicoterapeuta que rehúse a priori a escuchar la voz que clama en demanda de sentido, ¿cómo podrá enfrentarse a la masiva avalancha de la neurosis de nuestros días?»

Rehuno: La farmacología también tiene sus límites y mucha gente desconfía y la considera un negocio. ¿Qué opinas?

Victor Piccininni: La farmacología se hace cada vez más compleja. Y así cómo en algunos casos ayuda al avance de tratamientos, en otros casos quedan poco claros los límites del avance científico y la inhumana especulación de intereses económicos que alimentan a los laboratorios productores de tales medicamentos.

En todo caso, lo que importa aquí aclarar, es que se intenta dar respuestas a la problemática del sufrimiento humano, con herramientas, que la experiencia social demuestra, al menos, como insuficientes.

Dada la complejidad de la época, las explicaciones que parecían suficientes  hace unas décadas no alcanzan para dar respuesta a las necesidades internas actuales.

Este último siglo se ha caracterizado por un avance espectacular en las ciencias aplicadas a la materia y al desarrollo tecnológico, pero ese avance no se ve reflejado en la misma magnitud en las ciencias que estudian lo interno e intangible del ser humano, tampoco en las ideas filosóficas y sicológicas y su aplicación más puntual en el campo de la psicoterapia.

Rehuno: Entonces, ¿qué hacer? ¿Cuáles serían los pasos a seguir en esta situación de urgencia sico-social?

Victor Piccininni: El primer paso lo deberemos dar todos aquellos preocupados por la psicología y la existencia humana.

Luego si, vendrá el momento, a partir de la propia experiencia, de intentar trasladar ese conocimiento a la práctica profesional, a la ayuda a los pacientes, a la relación con el mundo y a los claustros académicos.

Estamos hablando de incorporar los temas y aportes que ha hecho Silo en su Psicología del Nuevo Humanismo a las prácticas psicoterapéuticas y a la formación profesional en los claustros académicos.

Esto no podrá surgir solamente de discusiones teóricas sobre el comportamiento humano, sino que deberá tener una condición previa necesaria: la propia experiencia del profesional en el contacto con esa “psicología profunda”, que luego trasladará a su acción profesional en el mundo y abrirá así un nuevo horizonte en su valioso aporte a la liberación del sufrimiento personal y social.

Sin experiencia y sin una correcta comprensión de esa experiencia, todo intento en este campo caerá nuevamente en el terreno de la interpretación personal y la discusión teórica.

Esto que decimos no es algo nuevo. Tampoco decimos que no se haya avanzado, pero decimos que no ha sido suficiente para equilibrar la aceleración de la crisis general del sistema.

Hablamos de un proceso que ya están transitando las ciencias psicológicas en su afán de acompañar el proceso humano. Y en ese proceso, queremos destacar lo que entendemos sería un próximo paso necesario y evolutivo.

Rehuno: ¿Podrías ampliar un poco más cómo es y en qué consiste ese proceso?

Victor Piccininni: La psicología occidental es una ciencia muy joven que se encuentra en fase de sus primeros descubrimientos.

Haciendo un poco de historia, hace aproximadamente unos cien años aparece esa decisiva obra de Sigmund Freud titulada ¨La interpretación de los sueños” que tuvo en esa primera época una resonancia muy débil pero que  estaba llamada luego a producir un nuevo camino en la psicología  y en su aplicación psicoterapéutica.

Comienza allí un camino de exploración en la psicología de lo profundo.

Rehuno: ¿Está relacionado con los estudios desarrollados por Jung en sus investigaciones?

Victor Piccininni: Jung, tras su estrecha colaboración con Freud orienta sus investigaciones hacia lo que él mismo llamó “psicología analítica”, advirtiendo de las parcialidades de los desarrollos de Freud y Adler, y profundizando en sus estudios la complejidad del psiquismo humano.

Sus más de doscientas obras, sus teorías de los arquetipos y tipos psicológicos es muy frondosa, y aunque difícil de caracterizar brevemente, señala un avance notable en la profundización de la psicología y sus aplicaciones.

Contemporáneos a estos estudios son las notables y revolucionarias investigaciones de Husserl en el campo de la Filosofía.

La fenomenología, caracterizada por los conceptos de “intencionalidad” y “sentido” de la conciencia humana, da impulso y sirve de base a nuevos desarrollos psicológicos.

Si hablamos del campo de una “psicología de lo profundo” no podemos dejar de destacar los aportes de Jasper y también de Binswagner.

De Ludwing Binswagner quisiera destacar el siguiente pensamiento que sintetiza su compromiso con una psicología de lo profundo: “Hartos desdichados serían nuestros pacientes si, para sanar, estuvieran obligados a comprender a Heráclito o a Hegel; sin embargo, nadie sanará, ni será verdaderamente curado en lo más profundo de su ser, si el médico no logra avivar en él esa llamita de espiritualidad cuya vigilancia debe revelar la presencia del soplo del espíritu”.

Entre estos estudios y desarrollos orientados hacia un análisis de los registros profundos de la conciencia no podemos dejar de nombrar las vastas obras de Sastre, producidas entre 1938 y 1960.

Este proceso no se detiene y es tal vez en 1945, con los desarrollos de Víctor Frankl creador de la Logoterapia donde encuentra su dimensión más alta. En su obra Frankl destaca la dimensión espiritual del ser humano y remarca que es la falta de “sentido” la principal raíz del sufrimiento humano. Esta “psicoterapia del sentido de la vida” se fundamenta en una conciencia activa buscadora de sentido, superando de ese modo las visiones mecanicistas predominantes en la Psicología clásica que colocaban a la conciencia como pasiva.

Rehuno: Estas nuevas concepciones psicológicas ¿en qué momento de su desarrollo se encuentran y qué camino han de recorrer?

Victor Piccininni: Es necesario profundizar en uno mismo los temas del sentido de la vida, la muerte y la trascendencia. Es necesario comprender cómo la falta de respuestas a estos temas genera sufrimiento mental y orienta la existencia en direcciones muchas veces conflictivas para la propia conciencia, llevándola a situaciones de crisis existenciales y frustración creciente.

Es necesario el descubrimiento y reconocimiento de la existencia de los “espacios internos profundos” que ubicados más allá de los espacios habituales, no deben ser “interpretados” siguiendo esquemas psicológicos habituales, sino que deben ser “experimentados” sin los prejuicios propios ni ajenos.

No comenzamos de cero. Este nuevo paso cuenta ya con notables aportes que pueden ser explorados y desarrollados.

Al proceso histórico ya mencionado sumamos hoy los aportes que se realizan desde el Nuevo Humanismo o Humanismo Universalista reflejados en muchas de sus obras, mencionamos tres de ellas.

  •  Contribuciones al Pensamiento. Donde Silo aborda la teoría de la imagen y de su emplazamiento en el espacio de representación. Existe aquí un enorme aporte teórico-experiencial para comprender en profundidad la función de la imagen como transportadora de cargas psíquicas y como síntesis estructurada del funcionamiento de la conciencia y no como simple reflejo natural de percepciones y /o representaciones. Está también aquí desarrollada la teoría del “espacio de representación” como lugar interno donde se emplazan dichas representaciones.
  • Experiencias Guiadas. Las “experiencias guiadas” constituyen una serie de prácticas psicológicas apoyadas en formas literarias. Estas prácticas están concebidas desde una mirada donde los contenidos y fenómenos de conciencia que generan sufrimiento mental pueden reorientar su carga psíquica y reordenarse armoniosamente al paisaje interno del practicante. También, varias de estas prácticas están orientadas a la reflexión profunda respecto a los temas del “sentido” de la vida, la muerte y la trascendencia, tema propios  de una “psicología profunda y trascendental”.
  • Apuntes de Psicología. Es en este último escrito donde Silo describe y aborda en forma directa los temas de una psicología de lo profundo. Describe las distintas conformaciones y estructuras de conciencia y expresa la posibilidad de explorar los espacios profundos de la conciencia. Es en esta obra donde se detalla lo siguiente :

“Lo profundo (también llamado sí mismo en alguna corriente psicológica contemporánea) no es exactamente un contenido de conciencia. La conciencia puede llegar a “lo profundo” por un especial trabajo de internalización. En esta internalización irrumpe aquello que siempre está escondido, cubierto por el “ruido” de la conciencia. Es en lo “profundo” donde se encuentran las experiencias de los espacios y de los tiempos sagrados. En otras palabras, en “lo profundo” se encuentra la raíz de toda mística y todo sentimiento religioso.”

Rehuno: Entonces, ¿recomiendas el estudio de esas obras para seguir avanzando?

Victor Piccininni: No bastará con el estudio y la lectura de estos trabajos para encauzar el desafío que nos hemos propuesto. Será también necesaria la reflexión personal y la exploración de los propios espacios profundos por parte de aquellos profesionales y estudiosos de la psicología a fin de que a partir de sus propias experiencias puedan luego recrearlas y traducirlas en su práctica profesional y en la formación académica.

Síntesis

  • Vivimos en una época donde se caen las referencias de todo tipo y aumenta la desorientación y la violencia. Como correlato individual la conciencia humana se desestructura y no encuentra respuestas válidas a su “búsqueda de sentido”.
  • Este “sentido” declamado está directa y profundamente ligado a los temas fundamentales de la existencia humana, que son: la superación del sufrimiento, el problema de la muerte y la posibilidad de trascendencia espiritual.
  • Existe un proceso histórico, impulsado por numerosos profesionales y estudiosos de la filosofía y la psicología, que intenta explorar la profundidad de la conciencia humana en búsqueda de respuestas al sufrimiento mental. Este proceso, que tuvo un avance significativo entre 1900 y 1950, ha perdido fuerza en las últimas décadas.
  • Existen numerosos aportes realizados desde la Psicología Nuevo Humanismo que pueden ser de ayuda a la hora de intentar profundizar estos temas. Se destacan para este fin, los libros: “Contribuciones al Pensamiento”, “Las Experiencias Guiadas” y “Apuntes de Psicología”.
  • Es necesario que los profesionales de la Psicología profundicen y exploren estos temas en sí mismos a fin de poder luego trasladar dicha experiencia personal a la práctica terapéutica y académica.

La experiencia personal y el contacto con los propios espacios profundos, aunque a veces no puedan ser explicados en términos teóricos precisos, habilitarán en los profesionales y estudiosos de la Psicología una comprensión más profunda de la problemática existencial y de la falta de sentido que hoy inunda el alma humana.

20.12.2019 – Buenos Aires, Argentina 

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