Seis propuestas para poner a la persona en el centro de los sistemas de salud
Desde los inicios del Nuevo Humanismo desarrollado por Silo, se han ido perfilando sus principios fundamentales que se sintetizaron en 6 puntos. Estos representan los fundamentos de ese Humanismo Universalista y las bases de una nueva civilización que apunta en el futuro a una Nación Humana Universal.
Recordemos esos 6 principios fundamentales citados por Silo en el 2005, en el Parque de Estudio y Reflexión La Reja de Buenos Aires.
El Nuevo Humanismo:
“1. Propicia la ubicación del ser humano como valor y preocupación central, de tal modo que nada esté por encima del ser humano ni que un ser humano esté por encima de otro.
2. Afirma la igualdad de todas las personas y trabaja por la superación de la simple formalidad de iguales derechos, avanzando hacia un mundo de iguales oportunidades para todos.
3. Reconoce la diversidad personal y cultural, afirmando las características propias de cada pueblo y condenando toda discriminación que se realice en razón de las diferencias económicas, raciales, étnicas y culturales.
4. Auspicia la tendencia al desarrollo del conocimiento por encima de todas las limitaciones impuestas al pensamiento por prejuicios aceptados como verdades absolutas e inmutables.
5. Afirma la libertad de ideas y creencias
6. Repudia no solamente las formas de la violencia física, sino todas las otras formas de violencia económica, racial, sexual, religiosa, moral y psicológica como casos cotidianos arraigados en todas las regiones del mundo.”
Una propuesta para la Humanización del sistema sanitario
La salud no debe entenderse únicamente como un conjunto de prestaciones médicas, sino como un derecho humano fundamental y una expresión del valor de la vida humana. Desde la perspectiva del Rehuno Salud, el objetivo no es únicamente curar enfermedades, sino construir un sistema sanitario orientado al desarrollo integral de las personas y de la sociedad, teniendo como objetivo último la superación del dolor y el sufrimiento humano.
1. El ser humano como valor central
Toda organización sanitaria debe existir para servir a las personas y no al revés. Esto supone cambiar el criterio con el que hoy funcionan muchos sistemas de salud, donde con frecuencia predominan los indicadores económicos, administrativos o de eficiencia sobre las necesidades humanas.
Desde la perspectiva humanista la persona deja de ser un «caso clínico», el profesional deja de ser un recurso productivo y la organización deja de ser una maquinaria burocrática. El centro del sistema pasa a ser el bienestar físico, mental, social y existencial de cada persona. La calidad asistencial se mide también por el trato recibido, la dignidad preservada y la capacidad del sistema para disminuir el dolor y el sufrimiento del conjunto de la sociedad.
2. Igualdad de oportunidades para una salud universal
La igualdad no consiste únicamente en reconocer derechos, sino en crear iguales oportunidades para todas las personas. No basta con afirmar que todos tienen derecho a la asistencia sanitaria. La verdadera igualdad exige eliminar las dificultades reales que impiden la oportunidad de acceder a una salud universal a todas las personas. Dificultades económicas, culturales, tecnológicas o administrativas. Una visión humanista de la salud impulsa el acceso universal a la atención sanitaria, la prevención por encima de la cura, la reducción de las desigualdades sociales que producen problemas de salud y la priorización de la salud pública sobre los intereses económicos.
3. Diversidad y atención personalizada
La visión humanista no trata enfermedades iguales en personas iguales. Trata personas diferentes que viven situaciones diferentes, aunque la patología de base sea la misma. Por ello, cada paciente merece una atención individualizada y adaptada a sus circunstancias. Las diferencias culturales enriquecen la práctica sanitaria y las decisiones clínicas deben adaptarse a los valores de cada persona (siempre y cuando estos no se opongan a los principios mencionados), eliminando todas las formas de discriminación por razones culturales. Humanizar significa sustituir la estandarización excesiva por la personalización del cuidado. Esto se refleja, por ejemplo, en la atención a la «salud de la mujer» y los abordajes adaptados a distintas necesidades poblacionales, como la discapacidad física o mental.
4. Conocimiento libre de prejuicios para mejorar la salud
La salud necesita una actitud científica abierta y crítica. Esto implica promover la investigación honesta, revisar continuamente las prácticas clínicas, integrar evidencia científica con experiencia profesional y valores humanos, y favorecer la innovación cuando mejora realmente la vida de las personas.
Pero este principio también invita a ampliar el concepto de conocimiento. No sólo importa conocer la enfermedad y las técnicas. También importa comprender el sufrimiento humano, la salud mental, la experiencia subjetiva del paciente, los determinantes sociales de la salud y la situación existencial de la persona referente al sentido de su vida.
5. Libertad de ideas y creencias: protagonismo del paciente
El paciente no debe ser un receptor pasivo de decisiones. Debe convertirse en protagonista de su proceso de salud. Esto implica un consentimiento verdaderamente informado, decisiones compartidas, respeto a las convicciones y creencias personales, acompañamiento sin imposición ideológica y promoción de la autonomía.
La misión del profesional no consiste únicamente en decidir correctamente, sino también en ayudar a que cada persona pueda decidir con libertad teniendo en cuenta sus ideas y creencias.
6. Una salud libre de toda violencia
Desde esta perspectiva, la violencia “sanitaria” adopta muchas formas. Existe violencia cuando una persona no puede acceder a un tratamiento por motivos económicos, un profesional trabaja bajo condiciones incompatibles con una atención digna, la burocracia dificulta cuidar o atender a las personas, el paciente es tratado como un número, se normaliza el sufrimiento evitable o la prevención queda relegada frente al negocio de la enfermedad.
Este principio nos invita a humanizar el trato diario en consultorios y hospitales, erradicando prácticas deshumanizantes. Implica denunciar la violencia económica (como lucrarse de manera desmedida con la enfermedad), la violencia psicológica (el maltrato o desamparo) y enfocar todos los esfuerzos en «la superación del dolor y el sufrimiento» tanto propio como del prójimo.
En Rehuno Salud impulsamos esta mirada humanizadora de la salud. Nuestros “Cuadernos de Salud” (disponibles en https://rehunosalud.org) son una primera muestra del intento para hacer llegar estas propuestas a amplios sectores profesionales y al público en general.

Foto destacada: Rajiv Perera, unsplash.com — Imagen final elaborada con I.A.

