Desde Rehuno Salud y en un trabajo conjunto con la organización Al final de la Vida dialogamos con el doctor Enric Benito sobre la humanización del proceso del final de la vida. Sobre los tabúes que existen, qué es el buen morir, los cuidados paliativos y otros temas más, que hacen al acompañamiento de esos momentos tan significativos de la vida de todas las personas y de sus seres queridos.

Se trata de una serie de Diálogos que iremos publicando periódicamente y en los que queremos divulgar una visión del proceso de morir pleno de humanidad y significado.

Enric Benito es Doctor en Medicina, Especialista en Oncología y Miembro de Honor de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL). Su experiencia y sus enseñanzas constituyen una verdadera referencia para el mundo de los cuidados paliativos y para el acompañamiento y humanización del proceso del buen morir.

En esta segunda entrevista hablamos sobre la Presencia y pedimos a Enric Benito que la definiera: La presencia es la capacidad que tenemos todos de habitar el presente, de estar conectados de forma plena con la conciencia que nos sostiene, nos respondió.

Y continuó: Hay una frase del maestro Nath Hanh, que falleció este año, que dice: «el mejor regalo que puedes hacer a alguien, es tu presencia. Cuando tú le ofreces tu presencia a otro este puede florecer, desplegarse, conectar consigo mismo. Sería la capacidad que tenemos los seres humanos de estar conectados con aquello que realmente somos, con nuestro ser esencial, nuestro fundamento ontológico. No hay una palabra para eso»

El doctor Benito explica, que pasamos mucho rato en nuestro discurso mental: Hay un «yo» narrativo, biográfico que está constantemente pensando qué tengo que hacer, qué decir, etc.. Todo ese discurso está nublando y enturbia lo esencial. En momentos importantes, tengo que parar ese discurso y estar muy atento pues hay una situación que me pide atención. Yo puedo voluntariamente promover esa actitud de estar conectado conmigo mismo, presente, sin juicio, sin interpretaciones, sin añadir contenidos.

Cuando acompañas a alguien que está sufriendo y tú te propones ayudarle , la presencia sería la base, el fundamento o la plataforma de la relación de ayuda.

Para ayudar a alguien he de estar muy presente y muy conectado conmigo mismo. Esto promueve en el otro la confianza, el silencio, la paz, la conexión y comienza a fluir una relación muy favorable.

Marco Aurelio dice: tenemos que ser como un promontorio en el mar, en donde las olas, la tempestad, el ruido, chocan y se suavizan, se calman… Este concepto en la relación terapéutica es fundamental. Si tú estás preocupado, ansioso, inquieto, nervioso, se mezcla la ansiedad del paciente y la tuya, hay un conflicto y la situación se complica, agregó Enric Benito.

Le preguntamos por los indicadores que puede observar un profesional para saber que está en Presencia, y nos dijo: Esto se cultiva con el tiempo, necesitas la mente para actuar pero, ha de estar sembrada en una paz, en una serenidad. Imagina un cirujano cardiaco, ha de estar conectado y presente. Es algo que todos podemos hacer, a medida que tenemos experiencia y hemos aprendido a mantenernos serenos.

Los indicadores

  • Sensación de apertura. Estar abierto, interesado, deseando saber qué puedo hacer, no juicio, el otro se siente en confianza, acogiendo
  • Hay claridad, ves más allá de las circunstancias inmediatas, visión más amplia de la realidad inmediata, de las apariencias, veo con mayor profundidad.
  • Ecuanimidad, estar sereno, sin contagiarme del sufrimiento, la ansiedad del otro o las circunstancias
  • Energía. Hay un punto de vitalidad, creatividad. No es una presencia amorfa, hay capacidad de generar respuestas creativas.

(Vídeo de la entrevista completa de la que hemos extraido lo aquí publicado)

REHUNO Salud preguntó al Enric Benito ¿cómo fortalecer estas características? Cómo los profesionales pueden cultivar esta presencia, médicos , enfermeras, acompañantes, etc y esta fue su respuesta.

Existen algunas prácticas específicas

  • Cultivo de la atención, atender hacia lo que está pasando, cualquier práctica regular de la atención (meditación, respiración, conciencia plena, vipassana, oración contemplativa, chamata, etc) establecida de forma regular en el tiempo, como higiene mental.

Esas personas que practican desarrollan una capacidad de «metacognición», yo «me doy cuenta», me observo a mi mismo y lo que está pasando en el entorno. Puedo interpretar todo esto de una manera nueva. Toda esta capacidad de regulación emocional depende del cultivo de la atención.

  • Reflexión, cuando te ha pasado algo, analiza y aprende. No hay errores sino que hay experiencias. Ser responsable en analizar cuando algo no ha salido tan bien, sin culpabilizarse.

Esto también se puede hacer como equipo (enfermeras, médicos, terapeutas, voluntarios…) hablar, preguntarse objetivamente, sin culpas: qué pasó, qué aprendimos, qué podíamos haber hecho mejor…Así crece y aprende el equipo.

Hay ejemplos de cómo cultivar la atención

  • Hacer paradas durante el día, por ejemplo cuando me lavo las manos, aprovechar para respirar, conectar con nuestro interior … No estar todo el día corriendo de un lugar a otro.
  • Cuando hay una situación complicada, un enfermo en situación difícil, una familia que necesita ayuda, etc. ¡Frena, respira, prepárate y conecta!
  • La invocación: Soy un instrumento de la vida que voy a ayudar a este paciente, no voy a entrar solo a la habitación. Pido porque lo más sagrado me acompañe… no tiene nombre (la energía del Universo, el espíritu santo, atman, Ala… no importa el nombre) y pido para que pueda servir a estas personas con mi mejor actitud. ¡Vas abierto, conectado, presente!

Yo invito a los profesionales (con el método científico) hagan esto, y prueben como les funciona. Si no les funciona, que lo olviden. Pero, si les funciona, ya saben que no están solos y que la vida nos inspira para poder servir a los demás.

Le pedimos a Enric Benito una recomendación final y nos dijo: Somos herramientas para servir a los demás.

La presencia surge de la humildad (sé lo que sé y no sé más) y del coraje. Invocar esa presencia y cultivar la conexión con lo esencial es un itinerario que podemos cultivar.

Yo creo que acompañar y cuidar a otras personas es uno de los caminos espirituales más potentes para desarrollarse como persona, no solamente como profesional, sino como ser humano.

El cultivo de la Presencia es un camino que podemos hacer cada día, durante toda nuestra vida, para desarrollar la mejor versión de nosotros mismos.