Desde REHUNO Salud continuamos compartiendo la serie de notas titulada: Fitoterapia, conocimientos y experiencias.

En esta segunda entrega, el autor nos acerca el testimonio vivo de sus experiencias bajo el título: “La salud en nuestras manos”, donde también profundiza en las actitudes internas y lo que él denomina “estilo de vida” que acompañaron estos procesos personales de curación de distintas dolencias que lo afectaban. Los invitamos a compartir su testimonio…

Por Horacio Mesón.

Si me pregunto: ¿Por qué la Fitoterapia? Es muy fácil de responder, simplemente porque es lo más cercano. Lo que tuve más cerca tanto por afinidad e historia como por proximidad real. Tengo huerta y jardín y las aromáticas son una especialidad como lo son los Bonsái.

Poseo la certeza por propia experiencia de lo efectivas que son, creo en el poder de sanación de las plantas y en esta disciplina de la que hablamos. Hay infinidad de testimonios para contar.

 

He trabajado sobre mi aparato digestivo impactado e intoxicado por medicación y miorrelajantes durante años y he sanado. He regulado la presión sanguínea, el colesterol y los triglicéridos. He curado definitivamente una prostatitis crónica.

Hace veinte años quisieron extirparme la vesícula con barro biliar y piedras, sigo con la misma sin piedras y sana. Pero lo más difícil fue salir de un cuadro de depresión severa con ataques de pánico y dejar la artrosis avanzada que tenía. Definitivamente sucedió y sané.

 

De la Fitoterapia me especialicé en Tinturas Madre y Aceites que son las que utilicé en los distintos casos.

 

Pero hay una pre-condición para sanar independientemente de la Ciencia para la Salud o Disciplina que se utilice.

Puede ser el Naturismo, la medicina Ayurveda, la Homeopatía, la Aromaterapia, las Flores de Bach, la Chamánica, la Acupuntura, la Medicina China y muchas más. Todas necesitan de un disparador y producir un efecto.

Para salir de cualquier  enfermedad uno necesita tomar la salud en sus propias manos y esto no significa dejar de consultar a los médicos. O dejar de hacerse los exámenes en los tiempos necesarios para ver cómo vamos. Tampoco significa abandonar ningún tratamiento.  Tomar la salud en las propias manos es tener conciencia de la situación en que uno se encuentra. ¿Cómo estoy, qué necesito y para dónde voy?

Para salir de cualquier enfermedad hay que profundizar en un tipo de Estilo de Vida. Hay que mantener una Intención Permanente en el tiempo. Hay que realizar procedimientos simples y claros. Y repito… “hay que tomar la salud en las propias manos”.

 

Tibia es la sensación de existir, suave es nuestra mirada y firme nuestra intención. Humanizar la salud y nuestro cuerpo también es humanizar la Tierra.

 

Para sanar hay que querer sanar, hay que optimizar todo lo que se tiene alrededor. Siempre hay opciones y más de una para poder curarse. Hay que buscar… consultar… investigar, y sobre todo aprender a pedir ayuda si fuera necesario.

 

Sanar el cuerpo nos obliga a sanar el alma y a constituir el espíritu de manera consciente, es integral la mirada que hay que hacer crecer.

 

Como no debiera estar dividido el pensar, el sentir y el actuar porque esto genera contradicción, divide nuestras fuerzas y nos disgrega. No debe estar separado el cuerpo, de la psiquis y de nuestro espíritu. Este es el Camino evolutivo de nuestro Ser.

Tomar la salud en las propias manos es tomar el destino de la propia vida, las tinturas son un instrumento pero quien dispara el proceso es “Uno”.

 

Hubo descubrimientos hechos en el camino y nuevas puertas que quedaron abiertas para seguir investigando.

La comprensión de la enfermedad como un fenómeno manifiesto por desarreglos energéticos y químicos. El entusiasmo, la permanencia y el enfoque emocional. El despertar de la fe es simplemente eso.

 

Fe y ganarle a la enfermedad y al sistema. Si, así de micro y así de macro.

Hubo que ritualizar nuevas costumbres, grabarlas bien. Ritos repetidos y rutinarios que a uno le hacen bien.

Moderar la emoción, su tono. Prestarle particular atención a los procedimientos claros y formas limpias. La permanencia en la intención y el propósito jalando con fuerza siempre yendo.

Y todo esto ha sido ir construyendo un estilo de vida acorde con las propias necesidades y aspiraciones.

 

Dejar de sentirse un ser-enfermo es una fuerte liberación, pero volver a soñar con la posibilidad de volar sin límites es único y extraordinario.

 

Continuará…

 

Hasta aquí las palabras del autor para esta segunda nota de la Serie sobre Fitoterapia. Quien quiera comunicarse con él, pueden escribirle a: horaciomeson@yahoo.com.ar